Recuerdo que mi abuela me contaba siempre la misma historia que como conoció al abuelo. Que siempre hay ahí una persona que te hará feliz y sonreír el resto de toda tu vida. Pero si en verdad la encuentras pronto debes hacer lo posible para que no diga 'Adiós' Porque si lo dice tú no querrás oírlo. No tengo miedo a encontrar a ese alguien, tengo miedo a todo a lo que pueda salir mal como a lo que pueda salir bien. Nunca se nos ha dado bien distinguir cuando algo nos saldrá bien o por el contrario siempre pensaremos que nos saldrá mal. Yo tengo problemas de esos que no me gustan. No quiero pensar si me enamorare o si le odiaré o si seremos amigos de esos que se besan. La verdad es que no me preocupa mucho lo que quiero ni lo que no quiero . Viviré el presente que eso se me da bien.
-¿Qué tal el día, Marga?
-Bien, abuela. Aun que he perdido a Fill cuando termino la fiesta.- Simulé una media carcajada mientras subía a mi habitación.
Subí a mi habitación estaba super alborotada como si alguien hubiera entrado buscando algo. Cuando me di cuenta alguien había entrado y se oían risas por debajo de la cama. Me asuste por un momento hasta que vi que era ella, era mi pequeña hermana, había venido a pasar una temporada y ella se había encargado de poner mi habitación como cuando la tenía ella de pequeña de arriba a abajo alborotada que si un pantalón por ahí. Que si zapatos encima de la cama. Corrí a darla un abrazo y la cogí en brazos y la senté en la cama. Mientras la hacía cosquillas sin parar.
-Ay para para.- Decía Esme sin parar de reír.
-No, no. Te lo mereces. Mira como has puesto todo. Pues... ¡Ataque de cosquillas!- Dije con una gran sonrisa en la cara.
Pasamos una noche de risas, era como mi mejor amiga. Que si sonreíamos juntas, que si llorábamos juntas.
Sábado. 10 a.m
-Levántate. Que es muy tarde.- Dice mi abuela mientras habré la persiana y un rayo de sol alumbra toda la habitación.- Voy a ir con tu hermana al supermercado, ¿Te quieres venir?
-No, luego por la tarde estaré con ella. Tengo que hacer cosas por la mañana.
-vale, hija. No te canses mucho.- dijo dando me un pequeño beso en la mejilla.
Cuando mi abuela y mi hermana se fueron yo me quede mirando durante unos minutos lo grande que estaba lo que había crecido y todo lo que había madurado con 9 años y eso me hacia ser un poco más feliz. A veces cuando no estaba la necesitaba. Me llamo Will para ver si quería salir a correr un rato con el. Decidí salir a correr antes de ponerme a recoger la habitación y a estudiar. Cogí mi playeras y mis leggins negros mientras cerraba la casa con la llave, el estaba ahí sentado en un banco con su móvil mientras observaba el lago que había enfrente.
-Will- grite.
-Jolin que tardona eres maja.- dijo con su bonita sonrisa que me hacia ponerme colorada.
-¿qué tal con Wen?- dije con cara de preocupación.
-Pues es que cada vez la aguanto menos. No entiende que tengo más amigas. Se enfadó porque te miraba mientras discutíamos.
-Normal ¿no? Encima sonreías.- dije mientras le daba un manotazo en el brazo y echaba a correr sin el.
Empezó a correr detrás de mi pero alguien me agarró del brazo y el se paró en seco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario