| La pequeña Esme. |
No voy a recordaros mi vida de principio a fin. Porque os acordaréis de como he llegado aquí y de como he podido decir adiós a las lágrimas porque se me acabaron. No se como deciros pero soy un poquito mas feliz, he tenido unos días de solas demasiados abrumadores en los que los pensamientos abundan y las malas caras fluyen. No se controlarlo, me derrumbo. Pero tranquilos me sé levantar de cada caída como si fuera la primera. Son las ocho de la mañana ¿Segura, Marga? Porque si es así llegarás tarde a tu primer día de instituto. Primero de bachillerato. Un largo año de estudio, y mas caídas para el inventario. Esme mi hermana pequeña ya tiene 9 años y me mandó una carta de que vendría a verme en verano. La echo de menos. Es lo único que me queda.
Tengo la sensación de que todo puede mejorar pero yo ya no puedo poner mas empeño porque una se termina cansando de resistir.
-Ay, ya voy.
Son las 8:15, y tengo que estar en clase en media de hora. Por ahora todo va bien pero no se ni donde esta en el instituto ni si tengo que coger bus. Estoy tan poco ilusionada con haberme cambiado de instituto, yo creía que si en verdad todo iba bien podría pasarlo genial pero creo que no voy a poder porque cada vez mi vida va cayendo. Es que se esa sensación de que todo me viene grande, de que cada vez que hago algo bien hago otras tres cosas mal. No soy de las pocas que solo piensan en si mismas. -Ay, que frío- Pensé mientras salía de casa. Me quedo en casa es que para nada quiero pasar frío. Estamos en pleno septiembre y hace frío será por que es por la mañana, será.
-Ey, tú. ¿Te llevo?
-Em. ¿Hola? ¿Quién eres?- dije poniendo una mueca mientras cerraba un ojo por culpa de un rayo de sol.
-Vas al Insti del barrio del bleen ¿Verdad? Me llamo Will. Sube anda.
-Da igual voy andando que hace muy bueno y además me dijeron de no subir con extraños en un coche encima.- Dije mientras caminaba como los brazos cruzados y tiritando.
De repente sin darme cuenta el chico del cual había pasado por completo de había bajado del coche y se había parado frente a mi esperando ¿Una sonrisa? ¿un 'bueno, venga subo'? ¿un 'que guapo eres'? Yo que sabía de estos temas.
-¿Subes o te subo? Tu eliges.-Dijo sonriendo.
-No quiero subir, que llamo a la policía, te pego.- Dije mientras puse morritos vacilando.
-Te subo entonces, ¿No?- Sin dejarme responder me cogió de la espalda y de las piernas mientras yo pataleaba. Y chillaba.- Hala ya estás dentro, vamonos, ponte el cinto. Y es que encima tenían frío como te iba a dejar irte así te daría una hipotermia.- Dijo mientras reía con risa de haber ganado.
-Te he dejado al final. Pero a la próxima lo pides por favor porque te llevas una.
-Eh, ¿Por qué no me dices tu nombre anda? Ya que te llevo en coche, hazme el favor.
-No te lo diré, Nunca.- Dije mientras habría la puerta y salí.
Tenía que ir hacia dirección y poder empezar un curso de los largos. Esto no me gustaba era demasiado deprimente tanto ruido y tanto chico y chica dándose el lote. El tal Will había desaparecido y no podía dejar de pensar si volvería a verle o si adivinaría mi nombre.
-Em, ¿Marga?-Dijo una voz familiar.
-Si, ¿Hola? soy yo. ¿Quién es?- dije un poco asustada.
-Tranquila que no muerdo. Wen, bueno Wendy.- Dijo echando una carcajada al aire.
-Anda, ya sé quien eres la de los tantísimos hermanos.
-Jaja. ¿Así me llaman?- Dice sonriendo, mientras me agarra del brazo y me lleva a una pequeña sala donde hay demasiada gente.
Chicos y chicas sentadas encima de las mesas. Chicas riendose de lo rídiculo que son algunos chicos. Bastante gente, ¿De dónde ha salido tanta? ¿Esto es normal? En mi vida nunca había visto a tanto adolescente junto. No salía a penas de casa y todo era un poco mas gris y de colores oscuros. Todo estaba oscuro todo tenía pequeñas sombras que me hacían perderme en el negro de la pizarra o en el azul del cielo nublado. No sé mucho de inmadurez pero de madurez menos. Que mal se me da hablar de estos temas. Me sente atrás del todo, sola, como no. Cogi mi libreta mientras me llevaba el lapiz a la boca y cruzaba las piernas a la vez.
-¿Tú otra vez por aquí? No recuerdo tu sonrisa.
-Em. ¿Fred? Yo me acuerdo de la tuya, porque tanta perfección no se olvida de un día para otro.
-¿Eso me lo tomo como un halago verdad? jaja.- Dice Fred enseñando una pequeña franja de sus dientes blanquecinos.- Toma doy una fiesta en la playa mañana viernes. A si que vienes.
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